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Haciendo frente al bicho malo (coronavirus).

¿Qué es?

Haciendo frente al bicho malo (coronavirus) se trata de un proyecto de cartas terapéuticas que ha salido adelante gracias a la comunidad de la Asociación Española de Terapia Narrativa (AETEN).

 

¿Por qué ha nacido el proyecto?

El proyecto ha consistido en invitar a la gente a que escriban cartas de apoyo y ánimo a un grupo de personas acogidas en un piso. Estamos hablando de seis personas –adolescentes y jóvenes- que han estado encerradas más de 40 días sin poder ver a sus familias y amistades.


¿Qué se ha alcanzado con el proyecto?

Con el intercambio de cartas parece que se ha generado un sentimiento de comunidad que ha enriquecido esos conocimientos, habilidades, valores y sueños que nos ayudan a redescubrir nuestra historia preferida de vida –de la que las personas nos sentimos orgullosas-.

 


¿Qué material ha generado el proyecto?

Las cartas terapéuticas –el material generado-, con el fin de compartirlas, las hemos publicado en audio (radio COPETE) y en texto digital.

 Radio COPETE

 1ª parte Haciendo frente al bicho malo:

 https://www.spreaker.com/user/12402095/haciendo-frente-al-bicho-malo-1

2ª parte Haciendo frente al bicho malo:

 https://www.spreaker.com/user/12402095/haciendo-frente-al-bicho-malo-2

 

Las cartas terapéuticas -en formato digital-.

 

Carta # 1

Hasta hace dos semanas, las personas que forman el grupo de convivencia disfrutaban de salidas a casa -con el fin de reencontrarse con sus familiares, compartir sus avances, pasear con sus amistades, pasear a su mascota…-. Pero, casi sin darnos cuenta, el monstruo blindó la puerta del piso de convivencia y, desde ese día, no han vuelto a pisar la calle –ni a abrazar a sus familiares, ni a pasear con sus amistades…-.  La capacidad de adaptación y de superación de las personas de las que estamos hablando es asombrosa –así como sus esperanzas, valores y sueños-. No obstante, transcurrida la segunda semana de confinamiento, hay momentos, en el que el monstruo invisible lo inunda todo. Por esta razón, os invitamos a que -toda aquella persona que le apetezca compartir un ratito de su tiempo con estas personas de las que estamos hablando- a través de una carta, puede hacer llegar  mensajes de apoyo, de ánimo, de esperanza, de ilusión…mensajes que acorralen al temido –pero pasajero- monstruo gris.

Las cartas las podéis enviar al siguiente e-mail…

 

Deseando todo lo mejor para Ustedes, para vuestras familias, para vuestro vecindario, para vuestra gente, para vuestro/nuestro planeta Tierra.

Muchas gracias por vuestra atención y dedicación.

Un abrazo.

Carta # 2

EL BICHO MALO

Somos una familia formada por dos chicas y ocho chicos, pero también por un equipo de personas maravillosas que nos “tolean” (*), estrictas, graciosas, y algo tolerantes a veces; nos apoyan y nos echan broncas. Al igual que vosotros y que vosotras compartimos un bicho malo que aparece entre cuatro paredes aquí encerrados y encerradas.

 Hasta hace 16 días las cosas iban mejor. Algunas de nosotras y de nosotros “podíamos salir con nuestras familias”, “podíamos ir de visita a nuestras casas y liberar tensión”; y las que nos quedábamos en la casa íbamos al Burguer King, a Vigo, a los bolos, al cine, al Dóminos, a dar paseos, al museo, etc. Aunque el ambiente no era el mejor, porque no estábamos en nuestras casas con nuestras familias, se respiraba aire fresco, había menos tensión. Pero entonces apareció el bicho, el monstruo gris, y empezó a crear aún más tensión de la que ya había, matando a familiares, a ancianos, hace que estemos más nerviosos y más nerviosas, “nostolea más”, provoca golpes, enfrentamientos, conflictos entre nosotros y nosotras, hace que tengamos más ganas de fugarnos, de salir de aquí. El bicho malo nos provoca malos pensamientos que antes no eran tan evidentes y situaciones límite también con las educadoras y los educadores.

Algunas de nosotras y algunos de nosotros “tenemos fe”, “esperanza” de que esto acabará pronto y cuando acabe podremos volver a nuestras familias, volver a la rutina de antes, a la normalidad, a la positividad. Demostraremos que nuestros sueños y esperanzas no van a ser minados por el bicho, “volveré a estar bien con mi madre”, “celebraré con mis amigos y familiares que todo se ha acabado”, “vamos a demostrar que somos más fuertes que nadie”, y que podemos con todo, que el bicho no nos va a fastidiar. Que hemos pasado por mil y una experiencias de mierda y que esto solo es una piedra más en el camino, porque tenemos fuerza, voluntad, esperanza, y sobre todo ganas de seguir para delante, “y volver a disfrutar del prado verde que tengo delante de mi casa”.

No dejéis que el bicho ni el monstruo gris destruyan vuestros corazones, vuestros sentimientos, todo eso que habéis estado haciendo hasta ahora y que demostráis, y seguimos demostrando, que sois y somos capaces de cuidarnos a nosotros y a nosotras, a nuestras familias y a nuestro planeta. Juntos podemos lograrlo.

Un millón de besos desde la casa del rock y del rap y del flamenco y del deporte, de primera acogida aquí en Galicia.

 

(*) “tolear”= loquear/locura.

 

Carta # 3

Un día más de encierro es un día menos para alcanzar nuestros sueños.

Como ya os contó uno de nuestros educadores, en el hogar convivimos seis personas. No conocemos Galicia pero sí hemos estado en Asturias y Cantabria y nos encanta lo verde de vuestra tierra. Uno de nuestros educadores nos ha contado que Galicia es preciosa y que se comió unas pizzas muy ricas en el Galipizza de Viveiro. También dice que las pizzas están ricas pero que le gusta más el pulpo a la gallega. Aquí, en el piso, también hay un equipo de personas que nos tienen cariño, apoyan y nos echan broncas. A veces, «nos entran ganas de mandarles por ahí porque son muy pesados». «Nos esforzamos por llevarnos bien» pero surgen los conflictos. Estos días, «se nos hacen muy pesados, estamos amargados, todo el día la misma situación».

Nos ha gustado mucho recibir vuestra carta, al leerla nos ha hecho sentir bien. «Me he sentido bien al leer la carta porque hay gente como yo, en la misma situación, que no están en sus casas con sus familiares y que están encerrados». Vuestra carta también nos ha ayudado al conocer que «hay más gente pasando por la misma situación y eso, ayuda». Nos identificamos mucho con vuestra situación, «yo, ahora mismo, como ha dicho ahí un chaval, que había personas que no salían pero que iban al burguer, al cine…eso es lo que me pasa a mí. Yo no solía salir antes del encierro pero iba a ver partidos de baloncesto, dábamos paseos…Y ahora, encima que he perdido eso, me estreso, me “ennervio”, me entran ganas de pegar». E igualmente nos ha ayudado que lo que nos pasa tampoco es tan raro, «al igual que yo, también hay gente que se agobia y tiene pensamientos malos como querer fugarse».

Vuestra carta y esta situación de encierro, en la que nos tiene el monstruo, nos ha ayudado a recordar esos valores que tanto vosotros como nosotros tenemos.  Si por un lado, «nos sentimos amargados, estresados, nos cuesta dormir, preocupados, agobiados, tristes, deprimidos, agresivos y tenemos ganas de fugarnos»; por otro lado, el humor  y valores como la familia, nos ayuda a seguir adelante. «No me voy del piso porque tengo un hijo y quiero verle cuanto antes. Si me fugo, tendría más problemas con la justicia». «Cuando estoy agobiada y tengo ganas de llorar me voy a mi cuarto y me pongo a leer, a escribir...Por la noche es verdad que yo pienso en fugarme pero luego veo la cara de mi padre, de mi abuela y digo, ¡ostras!». «Yo pienso en mi madre y me centro en que yo puedo salir de esta mierda al igual que puede el resto de personas». «Pensar en mi sobrina me ayuda a estar bien. Si yo hago las cosas bien puedo evitar que mi sobrina repita mis errores». «Fugarse es de cobardes, eso es lo fácil, por eso yo no me fugo mientras dura el encierro». «Si me fugo, voy a tener serias consecuencias como que me encierren en el Marcelo Nessi». «Yo no me voy por mi hermana y porque no quiero tener más problemas…el sentirnos queridos nos ayuda a no fugarnos». «Si me fugo del piso, luego me volverán a meter, me vuelvo a fugar…entonces la familia nos va a dar por perdidos, nos van a rechazar toda la vida». «Pensar en mi primo me ayuda a estar motivado». El encierro, el monstruo gris, también nos ha ayudado a conocernos mejor, «gracias a que me contengo logro no explotar, me doy mensajes de “no hagas esto que va a ser peor para ti” y aguanto y vivo el día a día». «Antes del encierro estaba acostumbrado a guardarme dentro mis movidas y no es extraño en mí que ahora no explote». Esta situación de encierro nos ha ayudado a sentirnos orgullosos de nosotros mismos. «Me siento orgulloso de mi mismo, de estar aquí, de haber cambiado, de haber visto los valores que tengo…». «Me siento orgulloso de no fugarme, de evitar los conflictos…». «Soy fuerte, valiente, inteligente. A nuestras familias les gusta que aguantemos esta situación».

Vuestra carta nos ha animado a llevar mejor el encierro provocado por el monstruo gris. También nos ha ayudado a pensar en nuestros valores, sueños y esperanzas. Cuando pase todo, «quiero salir a la calle, a ver a mis amistades, a mi familia». «Quiero abrazar a mi familia, a mi hijo». «Quiero estar en casa y no volver a tener una medida judicial».  «Quiero cuidar a mi familia y trabajar». «Quiero terminar la ESO y trabajar con mi padre en su clínica de podología». «Quiero opositar para Policía nacional». «Quiero estudiar mecánica y montar un taller. Además quiero ayudar a los niños que están en barrios marginales». «Cuando acabe el encierro, me veo saliendo todos los findes con mi madre, con mi novio, disfrutando de mi gente...salir de permiso para desconectar y regresar al piso y no estar tan amargada. Quiero terminar mi FP, seguir estudiando lo máximo posible para poder tener mis propias cosas y no tener que depender de nadie y vivir el día a día».

Como vuestra carta nos ha ayudado a animarnos, os queremos mandar también mucho ánimo y esperanza. «Cuando pase todo, podremos salir de fiesta, a ligar». Tenemos que creernos que «de todo se sale, que vamos a salir todos de esta situación». Alguien lo comenta en vuestra carta, «ya hemos salido de cosas peores y si la gente puede salir de esto, vosotros y nosotros también vamos a poder». «Tenéis que pensar que un día más de encierro, es un día menos para estar en la calle»

Os deseamos lo mejor para toda la gente que formáis ese hogar, también para vuestras familias.

 

Un millón de besos de la gente que formamos el hogar de Cáceres y «muchas gracias por sacarnos una sonrisa con vuestra carta».

 

 Carta # 4

Hola Tato. No nos conocemos. Carlos Chimpén me pasó tu iniciativa. Le conté a mi familia y mi hija de 9 años se sensibilizó mucho por vuestros chicos. Y decidió escribirles.

Somos una familia creyente y es inevitable que estos valores estén muy presentes para nosotros en estos tiempos, lo digo por lo que ella expresa en la carta.

Si ves que incomodara a los chicos, no te preocupes, no la entregues. Yo solo cumplo su deseo de enviarla.

Un abrazo y mucho ánimo.

 Desde Valencia, Maijo.

 

Carta # 5

  

  

 

  

  

Carta # 6

«Tenemos que cuidar a nuestra familia y disfrutar de nuestra infancia».

¡Hola, Amy, qué nombre más bonito! ¿Cómo estás, pequeña?

Uno de nuestros educadores nos suele contar que, uno de los grandes valores a los que debemos aspirar, es la tolerancia -por eso, le ha encantado tu carta, ya que, dice que vivimos en una era en la que se le da excesiva importancia a lo material y, cuando esto ocurre, nos olvidamos de lo importante y necesario que es lo espiritual-. Nuestro educador cuenta que tenemos que aprender a convivir juntos -sin que nuestras creencias, por ejemplo, nos separen-. Además, cuenta que tenemos que aprender a mirar, a escuchar, a ponernos en el lugar del otro, a respetar su punto de vista -o sus creencias- porque así podremos crecer como personas. También insiste en que eso es necesario porque, en definitiva, todas las personas vivimos juntas -y ya que estamos juntas-, lo mejor es que nos respetemos.

Algunas de las personas que estamos en el piso hemos estado en Valencia. «Yo fui en una ocasión en el camión con mi padre, a cargar mercancía. Aunque no tuvimos mucho tiempo lo poco que vi, me gustó». «Yo pasé unas vacaciones con mi familia en Valencia. Nos comimos una paella en la playa, una paella muy rica...me gustaron las playas». Nuestro educador nos cuenta que, hace muchos años, fue a dar un concierto en la FNAC de Valencia y vio las Fallas. Al principio, cuando tronaban los petardos, no entendía por qué la gente estaba con la boca abierta....al cabo de un rato, lo comprendió ¡Dice que se zampó unos cuantos buñuelos!

Amy, tu carta nos ha gustado mucho, nos ha parecido «un detalle muy bonito escrito por una niña tan pequeña como tú». Que una niña tan pequeña tenga esos detalles dice mucho de ti -y de las personas que te están criando-. Nos ha gustado que nos llames “magníficos” porque de alguna manera describe «cosas difíciles que estamos superando, aquí encerrados, alejados de nuestras familias». «Yo, he sentido tu apoyo y el de tu familia para superar la cuarentena». «A mí, la carta de Amy me ha dado fuerza y felicidad, me he sentido feliz al recibir la carta». «Yo me identifico con Amy porque algo tiene que haber ahí arriba, hay días que pienso que esto puede ser algo de ahí arriba, de Dios, de Jesús. A veces creo y por eso me identifico con Amy...se supone que, a veces, estas cosas son pruebas que nos pone el Señor para que seamos más fuertes y valientes en el día a día, para que aprendamos a levantarnos tras las caídas».

Amy, tu carta nos ha ayudado a recordar uno de los grandes valores que tenemos: la familia, porque «la familia es muy importante». Por eso, como ya sabes, te queremos contar que, «como en casa, no se está en ningún sitio» y por eso «tenemos que cuidar a nuestra familia y disfrutar de nuestra infancia». Te decimos también «que no la líes, que hagas caso a tus padres y que cuando te riñan es por tu bien. Algunos adolescentes de hoy en día hemos pensado que «los padres nos riñen solo para hacernos el mal». Después nos hemos dado cuenta de que no era así. Tú no tienes que pensar así porque «después te darás cuenta de todo lo que has perdido y de que tus padres te reñían por tu bien».

Para finalizar nuestra carta, también te queremos devolver ánimos y apoyos para ti y para tu familia. «Mucha fuerza para ti y tu familia, de todo saldremos», «pronto vas a estar en la calle con tus amistades, en el colegio, todo el país estamos igual, esto nos ayudará a ser más fuertes de mayor». «Si con 9 años has aguantado una epidemia mundial, que no puedes salir de casa, imagínate de mayor las cosas que podrás hacer, esta experiencia nos va a fortalecer a España entera». Esta dura experiencia tiene su parte positiva al ayudarnos a rescatar nuestras fortalezas y a valorar las pequeñas cosas que nos hacen felices.

Amy y familia, «muchas gracias por esos ánimos y que paséis la cuarentena lo mejor posible».

«Muchos besos».

 

Carta # 7

Wow!!!

¡Qué carta colectiva más preciosa!

Estamos ahora mismo en la cocina, cenando todos reunidos de sobremesa: mi marido y yo (40 años),  mis suegros ( 70 años), mis hijas (9 y 6 años). Vivimos todos juntos. Y nos hemos emocionado leyéndoles. 

¡Gracias por esta experiencia!

En unos días os haremos una carta colectiva, nos habéis inspirados. 

 ¡Un abrazo para ti y los chicos!

¡Hasta dentro de unos días!

 Maijo.

 

Carta # 8

Hola Tato,

 

Vuestra carta ha emocionado al grupo, ha sido muy emotiva. Les han brillado los ojitos y me atrevería a decir que mientras escuchaban han respirado hondo y soltado tensión.

 

¡Tenemos un gran camino que recorrer estas semanas! ¡Mucho ánimo!

 

 Un abrazo.

 

Carta # 9

Hola buenos días. 

Les hago llegar un micro cuento de mi cosecha, el cual quiero que sirva para una pequeña reflexión en estos momentos de confinamiento, que recoge lo valioso de la vida en sí, y de la necesidad de dedicarnos a ella sin más, disfrutando de cada uno de los momentos, y sin tener prisa. Creo que en este momento, con todas las dificultades de esta pandemia, siempre hay hueco para una reflexión. 

He pensado que quizá a estos chicos y chicas, les ayude a pensar un poco y reflexionar. 

Solo he querido aportar mi grano de arena. Espero que les guste. Un abrazo y feliz domingo. 

 

P.D. El cuento no tiene ningún trasfondo ni político ni religioso más allá de la propia reflexión sobre esa época tan maravillosa, pero a veces truncada, infancia. 

 

 

 

 

 

  

 

  Publicado en:

https://www.youtube.com/watch?v=qsRPk_ozyG0&feature=share&fbclid=IwAR1_2qs0G273_luqyC6sYHhzXxTNi3uYT-9mdspqg_3kN79g-yzULQ_vBdA

 

Carta # 10

Hola Javier, muchas gracias por el cuento que nos has enviado.

Javier, al principio, cuando comenzó esta locura, todo el grupo de adolescentes y jóvenes que convivimos en el piso dijimos: «no vamos a aguantar el encierro, nos vamos a escapar, es imposible...». Y ahora, llevamos cinco semanas encerrados y nos hemos dado cuenta de que «somos capaces de aguantar esta situación» y de que hemos visto las cosas buenas del encierro. En mi caso, «ahora, por ejemplo, tengo más tiempo en el piso para estar a mi aire, conmigo misma, en mi habitación, con mis cosas, con mis pensamientos...antes, con las rutinas, no podía hacer eso sencillamente porque todo el día estaba programado para hacer cosas...». En general, a todo el grupo, el encierro, «nos ha ayudado a tener más tiempo para nosotros, a disfrutar de nuestras amistades a través del móvil, sin prisas, sin rutinas...». Por todo esto, algunos de nosotros nos hemos identificado con el cuento porque, al igual que Jonás, también nos saturan «las tareas, los pitidos, las clases...» y también necesitamos «quedarnos en el cuarto, en silencio, a nuestra bola, con tranquilidad y ver la vida de otra manera, que es lo que muchas veces necesitamos». Otra cosa positiva que ha provocado el encierro es que desde que comenzó ha habido menos conflictos en el piso, «antes del encierro había más conflictos gordos...más tensiones...las prisas para llegar a clase...las prisas para las duchas...las prisas para la cena...».

 Javier, el encierro tiene lógicamente su parte negativa, «tanto tiempo para pensar no es bueno, me rallo, el encierro tan largo tampoco es bueno». Además, como dice una de nuestras educadoras, no hemos elegido la soledad, se nos ha impuesto. Nuestra educadora dice que «tenemos la oportunidad de aprender del encierro obligado para cuando volvamos a la normalidad procuremos buscarnos nuestros momentos de paz, es decir, cuando volvamos a estar metidas en esa rutina diaria que nos arrastra tenemos que encontrar el momento de decir, “ahora creo que es el momento de parar, de serenarme, de estar un rato sola...”».       Cuando recuperemos la normalidad, probablemente, relativicemos muchos de los problemas, «cuando alguien me moleste, en lugar de entrar al trapo, le diré en plan bien, relájate y no le des importancia».

 Javier, muchas gracias por tu cuento, por acordarte de la gente que estamos aquí.

 Un abrazo.

 

Carta # 11

¡De nada, a mí también me ha encantado su respuesta, me ha hecho mucha ilusión!

Yo también trabajo con gente que lo está pasando mal en este momento. Soy técnico de empleo y muchas personas solicitantes de asilo están metidas en casas y centros, un tanto angustiados y desorientados. 

Si escribo más, si el tiempo me deja, os hago llegar con mucha ilusión. 

¡Seguro que son unos chicos y unas chicas maravillosos!

Un abrazo fuerte para todos.

 

 

 

 

Asociación Española de Terapia Narrativa  | aetensec@gmail.com